Si no puedes mencionar más de dos o tres nombres cuando se te pregunta por mujeres científicas de renombre, esta sección está hecha para ti. En distintos artículos, vamos a ir visitando una a una las mujeres más relevantes e invisibilizadas de sus respectivos campos. ¿Estáis listas para conocer a grandes mujeres que nunca supisteis que existían? 

Aella Pazos

Volvemos un día más con nuestras científicas olvidadas. Hoy es el turno de Ethel Nicholson Browne. Su recorrido nos transporta a Baltimore, donde nació en 1885. Se doctoró en medicina por la Universidad de Columbia en 1913. Su especialidad fue la embriología, y su tesis consistió en describir los cromosomas sexuales en insectos del género Notonecta. De ahí que su tesis se llamase Un estudio de las células germinales masculinas de Notonecta

Ethel obtuvo bastantes becas para realizar diferentes estudios en varias universidades, como la del Goucher College, que fue la beca que le permitió estudiar en Columbia, o la que le otorgó la Society for the Promotion of University Education for Women. Además, fue profesora de ciencias, matemáticas y biología en varios colegios, así como asistente de laboratorio en la Universidad de Princeton y en el Cornell Medical College

Sin embargo, la mayor parte de su carrera la desarrolló en el departamento de Biología de la Universidad de Princeton, donde era profesor su marido, Edmund Newton Harvey. Fue socia durante más de 50 años del Marine Biological Laboratory (MBL), fue la tercera mujer en pronunciar una de las “Conferencias de los viernes” del MBL y fue la segunda mujer elegida para ocupar un sitio en el Consejo del BML (1950-1958), que conservó hasta que pasó a ser considerada consejera emérita. 

Muchos de sus trabajos los compartió con Hans Spermann, quien los usaría para acabar ganando el Premio Nobel de medicina en 1935. Moraleja, nunca compartáis vuestro trabajo, que se lo apropian y ni te dan las gracias luego. 

Encontrar los trabajos de esta mujer parece ser complicado, pues se la puede encontrar como E. N. Browne, como E. B. Harvey e incluso como E. Nicholson Browne (Nicholson era el apellido de soltera de su madre). En definitiva, todo un enredo que complica mucho la búsqueda de documentación. 

Y llegamos al final de otro artículo más, si no habéis leído los anteriores, os dejo los links a continuación: 

Esther Lederberg

Ida Henrietta Hyde