Mujeres en la Ciencia

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Si no puedes mencionar más de dos o tres nombres cuando se te pregunta por mujeres científicas de renombre, esta sección está hecha para tí. En distintos artículos, vamos a ir visitando una a una las mujeres más relevantes e invisibilizadas de sus respectivos campos. ¿Estáis listas para conocer a grandes mujeres que nunca supisteis que existían? 

Aella Pazos

La siguiente mujer en nuestro recorrido es Ida Henrietta Hyde, sí, como el Doctor Jekyll y Mister Hyde. Esta mujer no tuvo una vida nada fácil. Nació en Iowa en 1857 de una familia alemana. Su padre les abandonó y su madre tuvo que sacar adelante a sus cuatro hijos. A la edad de 14 años, Ida tuvo que encargarse de la educación de su hermano. No fue hasta 1881 que decidió ponerse a estudiar, a pesar de la fuerte oposición de su madre y su hermano. 

Pero tuvo que parar, porque su hermano enfermó, y hasta 1888 no pudo retomar los estudios. Para entonces, a pesar de que estaba estudiando medicina, le ofrecieron una beca para estudiar biología en la Bryn Mawr college de Filadelfia, oferta que aceptó. La vida de Ida parece una montaña rusa de acontecimientos. 

Consiguió graduarse de medicina, gracias al apoyo de Alexander Goette y a pesar de la oposición de muchos de sus profesores, en la Universidad de Heidelberg. Iba a matricularse en la Universidad de Estrasburgo, pero resultó que allí no daban el doctorado a mujeres. El caso es que Ida volvió a EEUU al año siguiente, en 1897, y fue la primera mujer en realizar investigaciones científicas en Harvard. Fue jefa del departamento de Fisiología en la Universidad de Kansas y la primera directora de investigación en el Harvard Medical School. También fue la primera elegida como miembro de la American Physiological Society.

Y os estaréis preguntando, todo esto es muy bonito Aella, pero ¿Qué avances hizo realmente Ida H. Hyde? Pues desarrollar un microelectrodo lo suficientemente pequeño como para extraer o inyectar tejido de una célula. Y, ¿Por qué no lo he mencionado antes? Pues porque pasó totalmente desapercibido, hasta que, 20 años después, un señor llamado Ralph W. Gerard fue nominado al Premio Nobel por desarrollar un electrodo muy similar al de Ida. ¿Sorprendidas? Yo tampoco. 

Por si no habéis leído el artículo anterior sobre Esther Lederberg.

Créditos: Gracias a Luis por dejarme usar su hilo de twitter sobre mujeres científicas como base de estos artículos. Tenéis el hilo aquí:  twitter.com/