El Diario de Ana Frank es un referente en la historia

Ana Frank se convirtió en una escritora precoz, víctima de la II Guerra Mundial en su corta vida nos dejó textos que marcan un espíritu de mujer luchadora y feminista

Era 12 de junio de 1942 cuando Ana Frank comenzó a escribir su diario. Un regalo de cumpleaños que sirvió de base para recordar la historia que la joven judía vivió junto a su familia durante la II Guerra Mundial.

Cuando se produjo la invasión en Holanda, la familia de Ana -judíos alemanes emigrados a Amsterdan- se ocultó de la Gestapo en una buhardilla, a la que la joven llama en su diario ‘la casa de atrás’. Durante los más de dos años que la familia Frank, junto a otros judíos, pasa en este refugio están recogidos en este diario.

Lejos de ser un simple memorial de lo que ocurrió en la vivienda durante esta etapa, Ana expresa en su diario todo lo que le pasa por la mente durante esos años. Una época que coincide con la adolescencia de Ana y que dan pie a un sinfín de quebraderos de cabeza que se ven acentuados por la dificultad de estar encerrados en un espacio junto a otras siete personas.

Kitty, como llamaba Ana Frank a su diario, deja ver las inquietudes feministas de la joven. Según la vida en la casa de atrás va trascurriendo y Ana se hace mayor, sus preocupaciones son mayores. Las relaciones amorosas o su comparativa con su madre se hacen usuales a lo largo de las páginas de este diario.

“Aparte de un marido e hijos, necesito otra cosa a la que dedicarme. No quiero haber vivido para nada, como la mayoría de las personas. Quiero ser de utilidad y alegría para los que viven a mi alrededor, aun sin conocerme. ¡Quiero seguir viviendo, aun después de muerta!”

Esta no es la única referencia de Ana Frank a su posición en la sociedad como mujer. Durante este tiempo también vive una especie de relación de amistad/amor con ‘Peter’ otro de los jóvenes que viven con ella. Esta relación le lleva a escribir en distintas ocasiones sobre su actitud.

“Yo misma me encargaré de cuidarme, y él nunca haría nada que me diera pena o me hiciera daño; entonces, ¿por qué no habría de dejarme guiar por lo que me dicta el corazón y dejar que seamos felices los dos?”

Se tratan de unas ideas que podrían plantearse también en la actualidad, a pesar de los años pasados. La posición en la sociedad de la época de la mujer, las relaciones amorosas o incluso las sexuales, son temas que trata Frank con la honestidad y franqueza de una joven que veía como el hecho de ser una chica no la hacía inferior.

Este diario no solo deja ver a la Ana Frank feminista sino que es referente en otros aspectos. Es una obra que debería formar parte de la lista de libros leídos de todas nosotras.