Decenas de flores y plantas silvestres de distintas formas pintadas con plastilina de colores sobre un gran óleo amarillo lucen en la última obra de la artista ciega Cristina de Diego, ‘En memoria de todas las víctimas de la Covid-19’.

El cuadro muestra una multitud de plantas y flores muy diversas sobre un fondo amarillo. En declaraciones a Servimedia, De Diego explica que empezó a pintar este cuadro el 29 de febrero, cuando en España “aún no éramos muy conscientes”. “Sin embargo, yo ya empezaba a estar al tanto de la gravedad de todo esto por mis amigos italianos. Luego, todo vino muy deprisa”.

Fue así como empezó a dibujar decenas, cientos de flores, cada una de un color, de un tamaño y de una forma distinta en honor de las víctimas de esta pandemia. “Simbolizan la variedad dentro de la diversidad”, explica, “pues cada persona, como las flores, somos únicas, individuales y, a la vez, conformamos la unidad”.

Así lo ha demostrado esta epidemia, “de la que todos, de distintas maneras, somos víctimas”. “Por supuesto, la gente que ha muerto, los profesionales sanitarios que se dejan la vida, pero también todos aquellos que han perdido su trabajo, que no pueden ver a sus seres queridos o que están solos en casa. Todos somos víctimas y todos juntos vamos a salir”, declara.

Desde los 21 años, Cristina tiene una gran discapacidad visual que, pese a todo, no le ha impedido disfrutar de su gran pasión: la pintura. Es por ello que “dibuja a ciegas”, con plastilina de colores para poder tocar sus obras y, al mismo tiempo, jugar con el color y las texturas.

Está, además, convencida de que todas las personas con discapacidad tienen el derecho de acceder y disfrutar del arte y, lo que es más, cree firmemente que “todos estamos perfectamente capacitados” para ello. “Sólo necesitamos que nos lo pongan un poco fácil”.

La pintora, que colaboró en el proyecto de la Comisión Europea ‘Arches’ para hacer el arte, los museos y los recursos culturales accesibles a las personas con discapacidad, explica lo que un ciego precisa en este ámbito.

“Lo primero es reproducir los cuadros en relieve”, apunta, y esto hay que hacerlo bien, con precisión en los detalles, y jugando con las texturas. En su obra, las flores en plastilina se diferencian perfectamente del fondo, en óleo sobre cartulina.

El paso siguiente es elaborar una buena audiodescripción que explique a la persona ciega lo que está tocando y, “muy importante, guiarle a la hora de explorar el cuadro”.

En este punto, dejó claro que “una audiodescripción no es una audioguía. Tiene que hacer posible que alguien que no ve reconozca las figuras representadas en relieve a medida que las toca”. Por eso, “debe seguir un orden claro (de arriba a abajo, de izquierda a derecha…) y hay que proporcionarle explicaciones claras y sencillas”.

Una buena audiodescripción también tiene que ser capaz de transmitir características muy visuales de la pintura, como la profundidad, la perspectiva o el color, agrega. “Pero con las adaptaciones precisas, todos podemos disfrutar del arte”.

Por ello, reclama que las visitas guiadas y accesibles no se terminen a consecuencia de esta pandemia. “Ni tampoco la posibilidad de tocar las obras”.

“Hay alternativas, como lavarse las manos con gel hidroalcohólico antes y después de acercarse a reconocer una réplica con el tacto”, indica. “De esta crisis saldremos todos juntos, de eso estoy segura. Y cuando los museos vuelvan a abrir, ahí tenemos que estar todos”, concluye.

(SERVIMEDIA)