LA LANZA
¿Y si Ayuso se marcha antes de que intenten apartarla?
Dícese de “Lanza”: una opinión inventada que pretende dar en la diana con el mínimo esfuerzo. Puede fallar. Pero a veces llega antes que la noticia.
Isabel Díaz Ayuso es hoy una de las dirigentes más reconocibles del Partido Popular.
Representa el ala más situada a la derecha del PP, gobierna Madrid con una enorme fortaleza electoral y, en las últimas elecciones autonómicas, arrasó literalmente a la oposición.
Pero precisamente ahí puede empezar el problema.
1. EL FUEGO AMIGO
El asunto del ático puede ser mucho más que una polémica.
Puede convertirse en el instrumento perfecto para algo que, en política, casi nunca se reconoce abiertamente:
apartar a quien ha crecido demasiado.
Ayuso sabe perfectamente que no todos sus adversarios están enfrente.
También existen dentro.
Y probablemente sabía desde hace tiempo que, tarde o temprano, aparecería una ocasión para cuestionar su continuidad, su liderazgo o, simplemente, la confianza.
Porque Ayuso tiene una característica incómoda para cualquier aparato de partido:
ya no depende únicamente de las siglas.
Tiene seguidores propios.
Tiene un perfil nacional.
Tiene gente que la admira fuera de Madrid.
Y eso cambia las reglas.
El PP podría pensar que controla a Ayuso.
Pero quizá ocurra exactamente lo contrario:
Ayuso empieza a tener un electorado que no necesita permiso del PP.
2. LA “II MELONI” DE MADRID
Aquí aparece la segunda pieza.
Mujer.
Relativamente joven.
Discurso directo.
Fuerte presencia mediática.
Capacidad para llenar actos.
Y una derecha que no tiene miedo a reconocerse como derecha.
La comparación con Giorgia Meloni no es exacta.
Pero políticamente resulta inevitable.
La II Meloni de Madrid ya está en escena.
Donde va, arrastra gente.
Donde habla, provoca titulares.
Donde aparece, nadie permanece indiferente.
Y en política existe algo mucho más importante que caer bien:
ser imposible de ignorar.
Ayuso ya lo es.
3. ANTES DE QUE ME ECHES, ME VOY
Y aquí empieza verdaderamente La Lanza.
Imaginemos que el asunto del ático crece.
Imaginemos reuniones.
Silencios.
Mensajes desde Génova.
Y finalmente una expresión muy conocida:
“Pérdida de confianza”.
Ayuso probablemente no esperaría a que otros decidieran su futuro.
Podría adelantarse.
Porque a veces el movimiento más inteligente no consiste en resistir.
Consiste en marcharse antes.
Antes de que me eches, me voy.
Y entonces aparece una hipótesis que hoy parece imposible:
Vox.
No como refugio.
No como salida de emergencia.
Sino como plataforma nacional.
Porque si Ayuso entrara algún día en Vox, el movimiento no sería:
“una dirigente del PP cambia de partido”.
Sería otra cosa.
Sería una candidata a presidenta de España cambiando de vehículo.
4. EL SALTO A LA MONCLOA
Ahora imaginemos la fotografía.
Ayuso abandona el PP.
Vox la recibe.
Y tiempo después anuncia:
Isabel Díaz Ayuso, candidata a la Presidencia del Gobierno de España.
Ahí el tablero político cambiaría completamente.
Porque una parte del electorado del PP podría hacerse una pregunta muy sencilla:
¿Voto al PP o voto a Ayuso?
Y esa pregunta sería devastadora.
Podría captar voto de Vox.
Podría captar voto popular.
Podría movilizar abstencionistas.
Y podría incluso conseguir votos indirectos en el Congreso mediante abstenciones o apoyos tácticos de bancadas que nunca compartirían su proyecto, pero que podrían preferir su investidura frente a otras alternativas.
No necesitaría que todos la quisieran.
Solo necesitaría una cosa:
que suficientes diputados prefirieran a Ayuso antes que al contrario.
En España no siempre gobierna quien más enamora.
A veces gobierna quien logra que los demás no se pongan de acuerdo para impedirlo.
LA LANZA
Tal vez todo esto sea imposible.
Tal vez Ayuso permanezca toda su carrera en el Partido Popular.
Tal vez el ático no tenga ninguna consecuencia política.
Pero imaginemos que ocurre lo contrario.
Que el PP intenta apartarla.
Que ella lo ve venir.
Que decide marcharse primero.
Y que aquello que parecía el final de su carrera se convierte en el principio de otra.
Porque la gran paradoja podría ser esta:
quisieron echarla de Madrid y terminaron lanzándola hacia España.
Y entonces alguien preguntará:
—¿Ayuso se fue del PP?
La respuesta quizá sea otra:
—No. El PP dejó de ser suficiente para Ayuso.
Y todavía una última:
¿Se movió Ayuso?
Quizá no.
Quizá se movieron millones de votos detrás de ella.
La Lanza está lanzada.
Autor: Gonzalo Ruiz S. Director de Diario de Mediación
Impulsor y promotor de la Solución de Conflictos.
