Luis Álvarez Rodas es un diseñador de moda establecido en Barcelona al que el Covid-19 pilló a punto de lanzar la primera colección de su propia marca, en la que llevaba trabajando desde 2018. Ahora las circunstancias le han llevado a transformar su negocio para producir mascarillas y demás material sanitario con el que hacer frente a la pandemia del coronavirus.

Nacido en Paraguay, pero con nacionalidad argentina tras llegar con sus padres a Buenos Aires a la edad de siete años, Luis reside en España desde hace 17 años y actualmente vive en Barcelona. Desde la capital catalana relata a Servimedia cómo el coronavirus le ha llevado a reconvertir temporalmente su taller para ponerse a producir mascarillas antes incluso de llegar a poner en marcha su marca de diseño de moda, complementos y artículos de decoración para el hogar.

Para contar el origen de su negocio, Luis se remonta a 2015, cuando un problema de salud paró su carrera como diseñador y maquillador profesional en prestigiosas marcas de moda. Una hernia cervical le produjo el pinzamiento de un nervio, provocándole grandes dolores en la espalda y los brazos. Esto afectó a su trabajo, al cual no pudo volver debido a las secuelas que le quedaron tras la operación, que todavía le causan dolores por los que tiene que medicarse y que le impiden trabajar en las mismas condiciones que antes.

AYUDA DE LA FUNCACIÓN ONCE

“Me apasiona mi trabajo”, asegura, recordando la sensación de “impotencia” que sentía al verse incapaz para trabajar. “Pensé: no estoy capacitado para seguir trabajando en una empresa”, apunta, por lo que tomó la decisión de lanzar su propio negocio para adaptarse a la nueva realidad y “no tener esa presión” que le habría supuesto estar en una de las grandes marcas en las que había estado anteriormente.

En 2018, Luis se enteró de que la Fundación ONCE tenía un programa para proyectos de emprendimiento de personas con discapacidad, por lo que presentó un plan de negocio y consiguió una ayuda económica con la que poner en marcha su propia marca, ‘Studio Rodas’. Desde entonces, ha trabajado en el desarrollo del proyecto, entrando en contacto con proveedores, buscando un local para el taller, comprando máquinas y realizando diseños.

Así, tenía planificado “aprovechar la temporada de primavera-verano para salir al mercado y facturar esta temporada” por primera vez, pero la pandemia de Covid-19 le ha dejado el proyecto parado. Todo ello después de haber realizado una inversión económica, pidiendo para ello un préstamo bancario para adquirir material de confección, dos máquinas industriales y para el alquiler del local en el que ha situado el taller.

Ante esta situación, Luis cuenta que se ha visto en la necesidad de “sobrevivir y salir adelante”, por lo que decidió adaptarse “viendo las noticias y todo lo que está pasando en el país y en el mundo”, así como “la dependencia de España hacia los países asiáticos” para el suministro de mascarillas y material sanitario. Por elló optó por adaptar su taller a la confección de mascarillas, para lo que ha tenido que hacer una nueva inversión y “hacer malabares con los números”.

MASCARILLAS DE GARANTÍA

En el último mes, además de trabajar en el diseño de un par de modelos de mascarillas, Luis ha estado en contacto con nuevos proveedores para que le proporcionen los materiales indicados para su idea de “sacar una producción bastante importante” de varios miles de mascarillas semanales “con plenas garantías de seguridad”, así como buscando potenciales compradores.

La tarea, sin embargo, no está siendo fácil debido a la situación. Así, tras dar en los medios de comunicación con una recomendación del Gobierno de varios proveedores del material necesario para elaborar las mascarillas, Luis entró en contacto con una empresa de Barcelona que, debido a la gran demanda y a las dificultades ocasionadas por el estado de alarma, tardó dos semanas en hacerle llegar el material. Finalmente ya ha podido poner en marcha la producción de un primer lote de 1.400 mascarillas, que espera poder vender y dar paso a más producción.

Espera ampliar el negocio y contratar a varias personas de su entorno, aunque primero deberá darse de alta como autónomo. Cuenta con un asesor que le ayudará a realizar todos los trámites de forma telemática, debido a que el estado de alarma mantiene cerradas gran parte de las oficinas de la administración.

El siguiente paso será comercializar las mascarillas, buscar compradores y más proveedores, para lo que señala que ya está planificándose con el objetivo de evitar nuevos retrasos en la adquisición del material y así producir mascarillas “de máxima calidad y seguridad”. Actuará, añade, “con la filosofía de generar puestos de trabajo en Barcelona y de trabajar con proveedores nacionales”, algo que, asegura, está “cumpliendo a rajatabla”.

 

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