Las partículas de aerosoles liberadas en la atmósfera por la quema de combustibles fósiles son el principal impulsar de los cambios en los patrones de lluvias de todo el mundo.

Así lo asegura un estudio llevado a cabo por Eui-Seok Chung y Brian J. Soden, de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (Estados Unidos), y publicado en la revista ‘Nature Geoscience’.

Los investigadores se basan en simulaciones de modelos de sistemas climáticos para concluir que los cambios en las nubes debido a su interacción con los aerosoles de origen humano impulsan cambios a gran escala en las lluvias y las temperaturas del planeta.

Se cree que el desplazamiento hacia el sur del cinturón de lluvias tropicales es la causa principal de las severas condiciones de sequía experimentadas en grandes áreas de África y América del Sur durante la segunda mitad del siglo XX, y que han causado impactos significativos en las comunidades locales y la disponibilidad de agua en esas regiones.

A través de múltiples proyecciones de modelos climáticos, los investigadores midieron los efectos que los aerosoles humanos han tenido sobre los cambios en las lluvias desde el siglo XX.

El análisis sugiere que los aerosoles producidos por el ser humano son el principal impulsor del desplazamiento hacia el sur observado en los patrones de precipitación a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

“Nuestro análisis demostró que las interacciones entre las partículas de aerosol y las nubes han causado cambios a gran escala en la precipitación durante la segunda mitad del siglo XX y jugarán un papel clave en la regulación de cambios futuros en los patrones de lluvias tropicales”, apunta Chung.

Los cambios en las propiedades radiativas de las nubes por el aumento de esas partículas de origen humano en la atmósfera están dando lugar a grandes cambios en la circulación atmosférica que impulsan el clima regional y las lluvias.

“Los cambios inducidos por el hombre en las precipitaciones pueden tener implicaciones sustanciales para la sociedad y el medio ambiente, al afectar la disponibilidad de agua”, recalca Soden, quien añade: “Nuestro trabajo ayuda a entender los mecanismos que impulsan cambios a gran escala en la precipitación para predecir mejor cómo el clima cambiará en el futuro”.

Los modelos utilizados por los investigadores también encontraron que el cambio más grande en los patrones de lluvia ocurrirá sobre los trópicos en lugar de en las latitudes medias del hemisferio norte, que es la mayor región fuente de estos aerosoles industriales hechos por seres humanos.

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